<?xml version='1.0' encoding='UTF-8'?><?xml-stylesheet href="http://www.blogger.com/styles/atom.css" type="text/css"?><feed xmlns='http://www.w3.org/2005/Atom' xmlns:openSearch='http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/' xmlns:georss='http://www.georss.org/georss' xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'><id>tag:blogger.com,1999:blog-35151807</id><updated>2011-08-26T16:30:26.344-03:00</updated><category term='En voz alta'/><category term='Traducción'/><category term='Literarias'/><category term='Fragmentos'/><category term='Crónicas'/><title type='text'>Huelgan las palabras</title><subtitle type='html'>De ocurrencias, prima fascie, precisiones y delirios. Por algo uno cede y concede al cambio. Ahora son éstas las reglas de juego.</subtitle><link rel='http://schemas.google.com/g/2005#feed' type='application/atom+xml' href='http://raquelheffes.blogspot.com/feeds/posts/default'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35151807/posts/default?max-results=100'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://raquelheffes.blogspot.com/'/><link rel='hub' href='http://pubsubhubbub.appspot.com/'/><author><name>Raquel Heffes</name><uri>http://www.blogger.com/profile/08303217477514739546</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://bp3.blogger.com/_u7TbAk1rsuI/SBEDubzj7eI/AAAAAAAAABk/pss7OGA9NLI/S220/190631.jpg'/></author><generator version='7.00' uri='http://www.blogger.com'>Blogger</generator><openSearch:totalResults>18</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>100</openSearch:itemsPerPage><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-35151807.post-1986258483301114201</id><published>2009-10-25T18:21:00.000-03:00</published><updated>2009-10-25T18:23:26.467-03:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Literarias'/><title type='text'>Volantera</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;font-size:85%;"&gt;&lt;br /&gt;Me decidí por la populosa esquina de Cabildo y Juramento, punto fastidiosamente burgués pero permisivo a condición de no perturbar su frivolidad. No me hubiera atrevido en la legendaria Corrientes y Montevideo, santuario de mitos, vanguardistas oficializados, equilibristas entre el poder y la gloria y reblandecidos nostálgicos. Pensé también en la plaza Serrano, donde se dan cita los artistas de culto y la posmo que pasea sus instalaciones sin piedad de los ocasionales paseantes. Ahí sí hubiera sido bueno, pero el ánimo no me daba para que me endilguen una onda retro y me miren como pieza de museo.&lt;br /&gt;Como dije, elegí la esquina de Cabildo y Juramento angosta, o sea del lado oeste y más congestionado, en el centro geométrico de la ochava y vapuleada por la turba que avanzaba a los empujones. Una bolita primorosa ofrecía, pollerón de por medio, su lencería de encajes sobre la vereda y una promotora de celulares, con gorra y remera marketinera, repetía un speech que nadie parecía escuchar. No había contado, como cabe a la suficiencia, con la plaga de competidores. Se trataba de difundir y el desafío consistía en que acepten nuestro papelito y lo lean antes de hacer un bollo y tirarlo unos pasos más adelante. Muchos peatones con  los minutos contados, o hartos de volantes, o las dos cosas, no los recibían o recibían sólo algunos y otros los pasaban por alto. La cuestión era  que nadie quería quedarse con el volante en la mano. La entrega no tenía nada de lucrativo, un volante más o menos no les cambiaba la vida, pero lo tomaban como algo personal y se jugaban por la aceptación. No es fácil, algunos apuestan a la imagen, otros a la simpatía, pero nunca falta el radical que prefiere deshacerse de la competencia. El insolente chasqueaba los dedos y pretendía que me largara cuanto antes como si no me asistiera igual que a todos, el derecho a permanecer en esa esquina, más cuando estaba en franca desventaja y no era una amenaza para nadie. Lo mío era casi artesanal, por computadora y en modo econofast para ahorrar tinta del cartucho. Estaba lejos de competir con el offset, la impresión digital, los dípticos y trípticos a todo color que se repartían a troche y moche, para beneplácito del público que encima lo agradecía. Pero toda injusticia promueve un paladín y en mi auxilio vino una chica de pelo rubio y piernas tan largas que parecía andar sobre zancos, dos pasos y estaba en la otra punta de la ochava, y me cobijó bajo su ala. Tenía oficio. Aquí y allá, le recibían el volante que no sólo leían sino que, me consta, doblaban cuidadosamente antes de guardarlo. Parecía fácil, tender la mano y entregar un papel. Sin embargo tenía sus bemoles y mi suerte no era la misma. Muchos hacían directamente NO con el dedo y pasaban de largo. Los más me recibían el volante pero lo tiraban en el acto sin la menor conciencia ciudadana. Según la rubiecita me faltaba estilo y un poco de picardía en la selección del destinatario y se propuso iniciarme en los secretos del oficio. Total, nuestros targets eran tan diferentes que no habría interferencia. Ella promocionaba un spa para excedidos de peso y le venían bien casi todos: obesos en distintos gradientes de concentración adiposa, con unos kilitos demás, en peso pero con el fantasma de la gordura, pero el target de un libro como el mío era mucho más complejo y me aconsejó algunos recortes. De movida descartó fisicoculturistas, patovicas, esculpidas con siliconas, bronceados en cama solar y caras estiradas como una sábana, ya que es imposible desarrollar dos cosas al mismo tiempo. En mi lugar, decía la rubiecita, tampoco perdería el tiempo con los trajeados de attaché, proclives al sex shop y revistas de alto voltaje, ni con los maduros de look adolescente o los carilindos que van diciendo aquí estoy y no se despegan del espejo. Difícilmente estarían interesados en un libro de las características del mío que, según le había comentado, parecía devolver una imagen poco complaciente de nosotros mismos. Imaginate, una vida ocultando la fealdad para verla en un libro que encima no es gratis, dijo muy atinadamente, y enseguida la pregunta de cajón. Por qué no escribía algo más viable, que deparara ilusiones al lector y me proporcionara el tan necesario contante y sonante. Le comenté mis intentos con una historia de abducción cuya protagonista, una ignota y añosa escritora, era trasladada a millones de años luz y depositada en los comienzos de una nueva civilización, al estilo de una Lilith alienígena, que borrara con el codo todo lo que escribía con la mano. La idea me entusiasmaba, digo, era como recuperar el paraíso desde una óptica satánica, pero después concluí que se necesitan condiciones especiales para vivir en otro planeta y la abandoné hasta mi próxima vida. Agradecía su interés pero el quid de la cuestión era otro, si alguien supiera de su existencia tal vez habría interesados en mi libro que por ahora seguía amocosándose en las estanterías sin la mínima oportunidad de ser encontrado y no estaba dispuesta a esperar sentada hasta que se diera la coyuntura. En el colmo de la ingenuidad, me había propuesto corroborar cómo marchaban las cosas y entrado en una librería al azar de Palermo Soho. La vendedora no recordaba ni el título pero le expliqué mis razones, dije que era la autora en persona (no sé por qué esperaba que muriera de emoción), y accedió a buscar los datos en la computadora: cantidad de ejemplares recibidos, salidas por venta y el stock. Hasta el momento no presentaba variantes. ¿Y entonces? Que no se vendió ni uno solito, dijo con innegable tono de sorna y siguió dándome lata, del tipo “no se desanime” “hay que darle tiempo”, para no dejarme ir tan maltrecha.&lt;br /&gt;Pero esa &lt;em&gt;mina&lt;/em&gt;, le explicaba a la rubiecita, que no habría leído un libro en su vida y dudaba que tampoco le dieran las neuronas, no tenía la menor idea de con quién estaba tratando. Fue el impacto inicial, una vez en la calle recuperé el aliento y caí en la realidad. Me di cuenta que las reglas son otras, que el mundo evoluciona y no basta con ser intelectual, ni asistido por el genio, ni tener un libro editado por mejor que sea, y que de nada sirve rebelarse contra el sistema, ni cargarle las tintas al editor que también tiene que pucherear. Hoy para escribir un libro se necesita una formación de tipo holístico que contemple el proyecto desde la idea hasta el consumidor final. Y como soy una mujer decidida, le seguía diciendo a la rubiecita, y cada uno es dueño de su destino, me decidí a responder al imperativo del momento y ahí estaba, estrenando mi nuevo perfil de escritora, publicista y manager en presentación compacta.       &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/35151807-1986258483301114201?l=raquelheffes.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://raquelheffes.blogspot.com/feeds/1986258483301114201/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=35151807&amp;postID=1986258483301114201&amp;isPopup=true' title='2 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35151807/posts/default/1986258483301114201'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35151807/posts/default/1986258483301114201'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://raquelheffes.blogspot.com/2009/10/volantera_25.html' title='Volantera'/><author><name>Raquel Heffes</name><uri>http://www.blogger.com/profile/08303217477514739546</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://bp3.blogger.com/_u7TbAk1rsuI/SBEDubzj7eI/AAAAAAAAABk/pss7OGA9NLI/S220/190631.jpg'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-35151807.post-8431815091817657703</id><published>2009-10-17T01:31:00.002-03:00</published><updated>2009-10-17T01:43:07.105-03:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Literarias'/><title type='text'>Mea Culpa</title><content type='html'>Relato&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/35151807-8431815091817657703?l=raquelheffes.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='related' href='http://www.vendavalsur.com.ar/textos/rheff2.htm' title='Mea Culpa'/><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://raquelheffes.blogspot.com/feeds/8431815091817657703/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=35151807&amp;postID=8431815091817657703&amp;isPopup=true' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35151807/posts/default/8431815091817657703'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35151807/posts/default/8431815091817657703'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://raquelheffes.blogspot.com/2009/10/mea-culpa.html' title='Mea Culpa'/><author><name>Raquel Heffes</name><uri>http://www.blogger.com/profile/08303217477514739546</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://bp3.blogger.com/_u7TbAk1rsuI/SBEDubzj7eI/AAAAAAAAABk/pss7OGA9NLI/S220/190631.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-35151807.post-341682814320854835</id><published>2009-09-27T18:07:00.004-03:00</published><updated>2009-10-17T01:40:17.188-03:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Literarias'/><title type='text'>Clarinetistas</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;Qué dulce suenan los clarines cuando calientan la oreja con música de estrellato y poco importa si son disonantes o consonantes, clarines mayores o simples clarinetes. La cuestión mi amiga es que ahí, en ese preciso punto, se aflojan un poco las rodillas y pese a todo lo que antaño una hubiese podido abominar del exceso de decibeles, del estrecho y mediocre epítome musical, y a las banderas de repudio enarboladas como el live motiv de la propia vida, ahora quiere, necesita que los clarines no se detengan, que la sigan arrullando, ocupar el podio y ser objeto de serenatas celebratorias. Y no está mal cuando se pasó una vida en la vereda de enfrente, apuntando con un dedo acusador y soportando las inclemencias del tiempo que siempre parece ensañarse con los más humildes. Suenan clarines y es fácil renunciar a las bases y dejarse llevar como cualquier pajarillo flauta por los aires. Y convengamos amiga mía, seguirán sonando mientras haya quien le dé letra.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/35151807-341682814320854835?l=raquelheffes.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://raquelheffes.blogspot.com/feeds/341682814320854835/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=35151807&amp;postID=341682814320854835&amp;isPopup=true' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35151807/posts/default/341682814320854835'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35151807/posts/default/341682814320854835'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://raquelheffes.blogspot.com/2009/09/clarinetistas.html' title='Clarinetistas'/><author><name>Raquel Heffes</name><uri>http://www.blogger.com/profile/08303217477514739546</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://bp3.blogger.com/_u7TbAk1rsuI/SBEDubzj7eI/AAAAAAAAABk/pss7OGA9NLI/S220/190631.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-35151807.post-8708608857403978503</id><published>2009-09-24T13:33:00.006-03:00</published><updated>2009-09-24T17:50:21.452-03:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Literarias'/><title type='text'>En nombre de la rosa</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;Era una procesión de mujeres con una rosa en la mano. Todas acólitas. Y otras que volvían sin capullo y con el cabo tan mustio como sus miradas en filas colaterales de un lado y otro de la procesión sin atreverse a decir ni pío porque no le podían echar la culpa a nadie más que a ellas mismas. Solitas habían ido a parar a la cueva de su alteza real y solitas se ofrecieron a cuidar el parterre que tanta admiración provocaba en los alrededores y allende las fronteras. Porque era un parterre de las más variadas y exóticas especies que sin siquiera imaginarlo aportaban las acólitas como si fuera el propio y trabajado a expensas del mea culpa que no sabían de dónde pero las tenía de rodillas y las obligaba a seguir con progresivo ahínco en pos de un triunfalismo ¿ecológico?, ¿democrático?, ¿social? Nada de eso, un triunfalismo cortesano y revolucionario a la vez, porque nada desaparece y las monarquías están más vigentes que nunca como pustulosas golondrinas en el seno mismo de toda revolución. Nada mejor que una buena arenga, que la masa haga olas y nos eleve progresivamente en el vaivén hasta la ansiada meta. Arengar por el bien común y los santos evangelios como la mejor e invisible palanca. Nunca había visto tanto mujerío. Las acólitas que iban con la rosa, lozana y apenas entreabierta, parecían tontas serviles yendo a entregar su única y exclusiva rosa al parterre de su alteza, sin imaginar que alguna vez podrían volver, como las otras, con la rosa decapitada. Su alteza dedicaba todas sus horas a la estratégica composición de su parterre que no tenía ni una hoja de imprevisión. Desde el abono meticuloso hasta la más precisa poda, todo estaba hábilmente planeado para deslumbrar al pasante desprevenido. Todos querían conocer a la divina conductora del parterre, devenida rosa tutelar, y contar con su gracia, como si imbuirse de los intensos olores cultivados les devolviera algo de sí mismos. Cuando un viento fuerte y arremolinado, de esos que arrasan imprevistamente, la esparció por doquier como un polvillo, nadie podía creer que la rosa tutelar fuese de confite.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/35151807-8708608857403978503?l=raquelheffes.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://raquelheffes.blogspot.com/feeds/8708608857403978503/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=35151807&amp;postID=8708608857403978503&amp;isPopup=true' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35151807/posts/default/8708608857403978503'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35151807/posts/default/8708608857403978503'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://raquelheffes.blogspot.com/2009/09/en-nombre-de-la-rosa.html' title='En nombre de la rosa'/><author><name>Raquel Heffes</name><uri>http://www.blogger.com/profile/08303217477514739546</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://bp3.blogger.com/_u7TbAk1rsuI/SBEDubzj7eI/AAAAAAAAABk/pss7OGA9NLI/S220/190631.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-35151807.post-8332179896246869214</id><published>2009-07-04T11:20:00.003-03:00</published><updated>2009-07-04T12:15:19.042-03:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Traducción'/><title type='text'>Perro del alma</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Cada tanto vuelvo a Brossard y en cada vuelta descubro un cariz nuevo. Me atrae como un imán. Incide en la lengua. Como en una raspadita, devela su sentido más profundo y tal vez insospechado. Es un trabajo quirúrgico de alta precisión. Hace un tiempo atrás recibí un ejemplar de Langues Obscures y con el "perro del alma", que acecha a lo largo de todo el libro, ya nos vamos entendiendo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;ese perro del alma, obstáculo mayor&lt;br /&gt;secuela de la infancia&lt;br /&gt;oh yo, pura construcción de sueños&lt;br /&gt;pura maravilla&lt;br /&gt;y la vida que nunca se justifica demasiado&lt;br /&gt;por reunir a nuestro alrededor&lt;br /&gt;todo lo que pasa y prolonga el sueño&lt;br /&gt;todo lo que ahuyenta la muerte y el desánimo&lt;br /&gt;oh yo, pura retórica&lt;br /&gt;curiosa materia prima&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;em&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;...........&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;Habrá que entenderse con la luz  ya que al vivir en las ciudades se olvidan los colores antaño celebrados que rodeaban el cuerpo de su aura. Se olvida el roce asiduo con la idea de la muerte y otras substancias de la angustia que, en las ciudades, es bien carnal, se olvida el principio del poema, la forma tan divulgada del placer, pura construcción del sueño, pienso.&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;em&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;/em&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/35151807-8332179896246869214?l=raquelheffes.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://raquelheffes.blogspot.com/feeds/8332179896246869214/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=35151807&amp;postID=8332179896246869214&amp;isPopup=true' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35151807/posts/default/8332179896246869214'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35151807/posts/default/8332179896246869214'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://raquelheffes.blogspot.com/2009/07/perro-del-alma.html' title='Perro del alma'/><author><name>Raquel Heffes</name><uri>http://www.blogger.com/profile/08303217477514739546</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://bp3.blogger.com/_u7TbAk1rsuI/SBEDubzj7eI/AAAAAAAAABk/pss7OGA9NLI/S220/190631.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-35151807.post-1401023356177850118</id><published>2009-06-09T12:58:00.012-03:00</published><updated>2009-06-09T13:38:01.363-03:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Traducción'/><title type='text'>Mi versión del poema Daddy de Sylvia Plath</title><content type='html'>&lt;object style="WIDTH: 274px; HEIGHT: 169px" width="343" height="211"&gt;&lt;param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/6hHjctqSBwM&amp;amp;hl=en&amp;amp;fs=1&amp;amp;"&gt;&lt;param name="allowFullScreen" value="true"&gt;&lt;param name="allowscriptaccess" value="always"&gt;&lt;embed src="http://www.youtube.com/v/6hHjctqSBwM&amp;hl=en&amp;fs=1&amp;" type="application/x-shockwave-flash" allowscriptaccess="always" allowfullscreen="true" width="425" height="344"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;/object&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#00cccc;"&gt;Papito&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No serás, ya no&lt;br /&gt;Nunca más, el zapato negro&lt;br /&gt;En el que viví como un pie&lt;br /&gt;Por treinta años, tonta y crédula&lt;br /&gt;Osando apenas respirar o hacer atchís&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Papito, te tuve que matar&lt;br /&gt;Te moriste antes de que me dieras tiempo--&lt;br /&gt;Pesado mármol, una bolsa llena de Dios&lt;br /&gt;Horrenda estatua con un dedo del pie gris&lt;br /&gt;Grande como una foca de San Francisco&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y la cabeza en el Atlántico extravagante&lt;br /&gt;Donde el verde se vierte sobre el azul&lt;br /&gt;En las aguas del hermoso Nauset&lt;br /&gt;Solía rezar para recuperarte.&lt;br /&gt;Ach, du&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En lengua alemana, en un pueblo polaco&lt;br /&gt;Vuelto ruinas por la aplanadora&lt;br /&gt;De guerras y más guerras.&lt;br /&gt;Pero el nombre del pueblo es común&lt;br /&gt;Mi amigo polaco&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dice que hay una o dos docenas&lt;br /&gt;Por lo tanto nunca pude seguir&lt;br /&gt;Tus pisadas, tus orígenes&lt;br /&gt;Nunca pude hablarte&lt;br /&gt;La lengua pegada a la mandíbula&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pegada a las púas del alambrado&lt;br /&gt;Ich, ich, ich, ich,&lt;br /&gt;Apenas podía hablar&lt;br /&gt;Creía verte en cada alemán&lt;br /&gt;Y la obscenidad del lenguaje&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una máquina a vapor, una máquina a vapor&lt;br /&gt;Expulsándome como a una judía&lt;br /&gt;Una judía de Dachau, Auschwitz, Bielsen&lt;br /&gt;Empiezo a hablar como una judía&lt;br /&gt;Creo que bien podría ser una judía&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las nieves del Tirol, la límpida cerveza de Viena&lt;br /&gt;No son tan puras ni tan auténticas&lt;br /&gt;Con mis ancestros gitanos y mi rara suerte&lt;br /&gt;Y mis naipes de Tarot y mis naipes de Tarot&lt;br /&gt;Quizá tenga algo de judía&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Siempre te tuve miedo&lt;br /&gt;Con tu Luftwaffe, tu galimatías&lt;br /&gt;Y tu preciso bigote&lt;br /&gt;Y tus ojos arios, azul brillante&lt;br /&gt;Hombre-Panzer, hombre-Panzer, Oh vos&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No Dios pero sí una esvástica&lt;br /&gt;Tan infame que rugen los cielos que surca&lt;br /&gt;Las mujeres adoran al fascista&lt;br /&gt;La bota en la cara, el bruto&lt;br /&gt;Bruto corazón de un bruto como vos&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Te miro en la pizarra, papito&lt;br /&gt;En la imagen que tengo de vos&lt;br /&gt;La barbilla hendida en lugar del pie&lt;br /&gt;Pero no te hace menos demonio, no&lt;br /&gt;Nada menos que el malvado que&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Partió en dos mi dulce y rojo corazón&lt;br /&gt;Tenía diez años cuando te enterraron&lt;br /&gt;A los veinte intenté morir&lt;br /&gt;Para volver, volver, volver a vos&lt;br /&gt;Pensé incluso en los huesos que sería&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero me rescataron del foso&lt;br /&gt;Y me volvieron a pegar toda con cola&lt;br /&gt;Y entonces supe qué debía hacer&lt;br /&gt;Hice la reproducción de tu figura&lt;br /&gt;Un malvado con aire de Meinkampf&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y amante de la tortura y el apriete&lt;br /&gt;Y me digo esto es, esto es&lt;br /&gt;Por lo tanto papito, he llegado al final&lt;br /&gt;Desconecté el funesto teléfono de cuajo&lt;br /&gt;Las voces no llegan a través de los gusanos&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si he matado a un hombre, he matado a dos&lt;br /&gt;El vampiro que decía ser vos&lt;br /&gt;Y que durante años me chupó la sangre&lt;br /&gt;Siete años si quieres saber&lt;br /&gt;Papito, ahora ya puedes descansar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hay un peso en tu graso negro corazón&lt;br /&gt;A la gente del pueblo nunca le gustaste&lt;br /&gt;Bailan y pisotean sobre vos&lt;br /&gt;Siempre supieron quién eras&lt;br /&gt;Papito, papito, hijoeputa, he terminado.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/35151807-1401023356177850118?l=raquelheffes.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://raquelheffes.blogspot.com/feeds/1401023356177850118/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=35151807&amp;postID=1401023356177850118&amp;isPopup=true' title='2 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35151807/posts/default/1401023356177850118'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35151807/posts/default/1401023356177850118'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://raquelheffes.blogspot.com/2009/06/mi-version-del-poema-daddy-de-sylvia.html' title='Mi versión del poema Daddy de Sylvia Plath'/><author><name>Raquel Heffes</name><uri>http://www.blogger.com/profile/08303217477514739546</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://bp3.blogger.com/_u7TbAk1rsuI/SBEDubzj7eI/AAAAAAAAABk/pss7OGA9NLI/S220/190631.jpg'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-35151807.post-7629070878427144589</id><published>2009-06-04T09:54:00.006-03:00</published><updated>2009-06-04T10:38:54.121-03:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Literarias'/><title type='text'>…en la esquinita palpita</title><content type='html'>&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_u7TbAk1rsuI/SifOA5CAgnI/AAAAAAAAADE/w525Wj_vBXA/s1600-h/calesita.jpg"&gt;&lt;img style="WIDTH: 200px; HEIGHT: 173px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5343465997602947698" border="0" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_u7TbAk1rsuI/SifOA5CAgnI/AAAAAAAAADE/w525Wj_vBXA/s200/calesita.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Llegando a la plaza de mi barrio, cuando todavía reinaba el empedrado y el carro del lechero era de tracción a sangre, se escuchaba la música convocante de la calesita. Música organillera de escasas variantes que atraía a los pibes como canto de sirena. Apuraba el paso para alistarme en la próxima vuelta. Felicidad y desafío de entronarme en el más disputado de los personajes. Ni el ñandú ni el dromedario que estaban en el centro, menos el autito o el aeroplano que eran para bebés. Anhelaba el caballo blanco de lujosos arneses que subía y bajaba al galope. Tres minutos de cruzada heroica alrededor del pequeño mundo con un pie en cada estribo y prendida al barrote que no debía soltar. Ni loca lo soltaba, el caballito era mío hasta el último centavo, siempre que no sacara la sortija y me ganara una vuelta más. Los más grandes, colgados de las barras y medio cuerpo afuera, tenían todas las de ganar. ¡A mí! ¡A mí!, gritaban manoteando la sortija que don Cosme, el calesitero, agitaba tentadoramente. Una lucha despareja y la posibilidad remota. Estaba en franca desventaja pero no vencida. Todavía me quedaba la última moneda y una chance de género. Don Cosme pasaba cortando boletos. Nos conocíamos bien, una vez me había dejado espiar detrás de los biombos a condición de guardar el secreto. Estaba intrigada por ver de dónde salía la música y abrió la misteriosa puerta. El corazón de la calesita guardaba los engranajes que le dan movimiento y el organito, un gran tambor forrado en madera y tachonado de clavos que, al girar, arrancaba melodías. Compartíamos un secreto y ahora sin embargo se olvidaba de mí. La ofensa era grande pero involuntaria y estaba dispuesto a repararla. La calesita se puso nuevamente en marcha. La sortija fue sorteando las manos de los ansiosos hasta llegar a la mía. Engaché el aro en un dedo y seguí viaje con el trofeo en alto. Me tocaba una vuelta de yapa y en buena ley. &lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/35151807-7629070878427144589?l=raquelheffes.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://raquelheffes.blogspot.com/feeds/7629070878427144589/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=35151807&amp;postID=7629070878427144589&amp;isPopup=true' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35151807/posts/default/7629070878427144589'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35151807/posts/default/7629070878427144589'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://raquelheffes.blogspot.com/2009/06/en-la-esquinita-palpita.html' title='…en la esquinita palpita'/><author><name>Raquel Heffes</name><uri>http://www.blogger.com/profile/08303217477514739546</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://bp3.blogger.com/_u7TbAk1rsuI/SBEDubzj7eI/AAAAAAAAABk/pss7OGA9NLI/S220/190631.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_u7TbAk1rsuI/SifOA5CAgnI/AAAAAAAAADE/w525Wj_vBXA/s72-c/calesita.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-35151807.post-1776921740504204803</id><published>2009-06-01T18:06:00.002-03:00</published><updated>2009-06-01T18:59:49.178-03:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='En voz alta'/><title type='text'>Analfabetismo moral</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;En el film recientemente estrenado The reader, una realización de Daryl sobre el libro homónimo Bernhard Schlink, la segunda guerra y el holocausto forman parte contextual de las vidas que narra y constituyen el drama vinculante y atroz, del que ninguna de ellas parece tener arte ni parte y sin embargo las implica y separa a la vez. Representan la generación de la guerra y la posguerra, enfrentadas en un debate siempre estéril donde una no sabía y la otra no comprende ni perdona pero necesita salvar el agujero negro que existe a sus espaldas. Una necesidad imperiosa de la sociedad alemana y del mundo entero que pese a los años transcurridos seguirá preguntándose por este horror que se mire por donde se mire resulta inexplicable. ¿Cómo se pudo dar y consentir semejante aberración? ¿Cómo fue posible seguir y ejecutar los delirios del führer sin pensar ni cuestionarse los propios actos? Imagino a Hannah Arendt en el juicio a Eichmann, sentada entre el público, haciéndose todas estas preguntas, aguzando todos sus sentidos, tratando de profundizar aún más para plantear alguna hipótesis que le permitiera sacar conclusiones. ¿Ése era el monstruo? Qué decepción para quienes esperaban encontrarse con un estratega del mal, una mente privilegiada al servicio de la maldad. “Era verdaderamente incapaz de expresar una sola frase que no fuera en clisé” “Su incapacidad para hablar iba estrechamente unida a su incapacidad para pensar”, dice Arendt en su ensayo La banalidad del mal. Cumplía órdenes impartidas como si en la retícula de poder a la que pertenecía estuviera a salvo de cualquier evaluación y pudiera abstraerse hasta el punto de olvidar, de ignorar, de no importarle, mandar al cadalso seres humanos. Como borrar números de una lista. ¿No es acaso en menor escala la misma descripción de Hannah Schmitz, la protagonista de la historia de amor en The reader, ex miembro de las SS y celadora de de un campo de concentración en Auschwichtz? Para ella estaba todo claro, hacía lo que le habían ordenado. Tenía que matar diez para que entren otras diez. Un problema matemático. Quizás lo más extraño de todo era su condición de analfabeta, de la que no se puede dudar considerando que el libro fue escrito en base a una historia verídica de boca del mismo doctor Berg, el protagonista. Una mujer analfabeta tan ávida sin embargo de literatura que es capaz de negociar sexo por la lectura de sus favoritos que son llamativamente los grandes popes de todos los tiempos. Una analfabeta que además esconde celosamente su carácter de tal. Le avergüenza a tal punto que no lo confiesa aunque constituya un punto decisorio para su descargo. ¿De qué clase de analfabetismo estamos hablando? Quizás haya existido una Hannah y quizás los hechos relatados respondan a la realidad pero cuesta entender, a menos que se le otorgue un valor simbólico. “Se trata de la generación de la guerra y la posguerra”, dice Schlink acerca de su libro en una entrevista. Desde esa visión, Hannah representa la generación de la guerra, heredera de la República de Weimer, período que dio uno de los movimientos literarios más ricos de la historia alemana. No más nombrar entre otros a Bertold Brech, Thomas Mann, Herman Hesse da idea de la magnitud de la producción literaria de ese período. “Analfabeta”, sería entonces el calificativo menos apropiado que podríamos emplear. Por otro lado resultan cruciales las palabras del profesor de leyes en el transcurso del juicio. Se trataba de una sociedad apegada a la ley, explicaba a su alumno. Mientras fuera legal todo estaba bien aún cuando moralmente resultara inaceptable. Podríamos decir entonces que el analfabetismo de Hannah no es tan creíble como la flagrante ausencia de valores éticos. Un analfabetismo moral que en todo momento le impidió registrar al otro&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/35151807-1776921740504204803?l=raquelheffes.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://raquelheffes.blogspot.com/feeds/1776921740504204803/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=35151807&amp;postID=1776921740504204803&amp;isPopup=true' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35151807/posts/default/1776921740504204803'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35151807/posts/default/1776921740504204803'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://raquelheffes.blogspot.com/2009/06/analfabetismo-moral.html' title='Analfabetismo moral'/><author><name>Raquel Heffes</name><uri>http://www.blogger.com/profile/08303217477514739546</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://bp3.blogger.com/_u7TbAk1rsuI/SBEDubzj7eI/AAAAAAAAABk/pss7OGA9NLI/S220/190631.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-35151807.post-5992547679944189644</id><published>2009-04-08T17:35:00.009-03:00</published><updated>2009-04-09T22:35:06.218-03:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Crónicas'/><title type='text'>Y los cielos se abrieron</title><content type='html'>&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_u7TbAk1rsuI/Sd6iE6HTkMI/AAAAAAAAACk/zcpJ16BN6hw/s1600-h/bell_lec.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5322870014801580226" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 320px; CURSOR: hand; HEIGHT: 169px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_u7TbAk1rsuI/Sd6iE6HTkMI/AAAAAAAAACk/zcpJ16BN6hw/s320/bell_lec.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;h1 style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:small;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="COLOR: rgb(0,0,153)"&gt;Crónica de una noche especial&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/h1&gt;&lt;br /&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;?xml:namespace prefix = o /&gt;&lt;o:p&gt;Perdón, Señor, ésta es una noche bellessiana. Estaban pronosticadas lluvias, incluso tormentas eléctricas para la noche de este viernes pasado, 3 de abril, fecha en que se celebraba la aparición de &lt;i style="mso-bidi-font-style: normal"&gt;Tener lo que se tiene&lt;/i&gt;, la obra reunida de Diana Bellessi, y para el asombro de todos, como en una especie de &lt;i style="mso-bidi-font-style: normal"&gt;impass&lt;/i&gt; temporal, las nubes hicieron un respetuoso mutis por el foro. En honor a la poeta y, por qué no, cediendo al ruego encarecido de su cohorte incondicional y amorosa para que nada atentara contra la convocatoria. Fue una noche hermosa. En un club barrial, el Estrella de Maldonado, que da sobre la avenida Juan B. Justo, históricamente amenazada por las inundaciones, a la hora en que los chicos todavía juegan al básquet y el encargado del buffet, contiguo al gimnasio cubierto que nos fue destinado, seguía las alternativas del partido del fútbol por televisión. En actitud de evidente rebeldía, el hombre resistió largo tiempo en su silla con un brazo colgado del respaldo. No estaba dispuesto a apagar el televisor ni a bajar el volumen por más que el gentío lo rodeara hasta hacerlo desaparecer. Estaban todos o más que todos, no cabía un alfiler en el recinto, a la penumbra de puñados de velas encendidas y el resplandor de las luces del patio que entraba por tres amplias ventanas. No hubo presentación, semblanza ni comentario alguno, sólo la voz de la poeta recorriendo de poema en poema toda una vida literaria. La particular voz de Diana Bellessi que al calor de los cuerpos, como el perfume de las flores a la hora del rocío, alcanza su mayor expresión. Más allá del lirismo, el repicar de la pelota y las voces de los chicos que jugaban al básquet mientras hubo luz, hicieron de cable a tierra. Compás de la vida y sentido del mundo para no alejarse demasiado. Sin embargo, para cualquier avezado observador, nada fue antojadizo. Todos los sectores estaban representados, los viejos compañeros de rubro que hicieron época y evocaban un largo camino compartido, la crítica literaria, el periodismo cultural, la editorial que se amalgamó a la bohemia con dos mesas, una de buen vino y otra de venta de libros, los afectos personales, algunos compañeros de la vida cotidiana. Ningún detalle quedó librado al azar para celebrar una vida dedicada a la poesía que alcanza un punto de referencia. Las bodas de oro de un sacerdocio en el que Diana Bellessi ha perseverado con pasión. Atrás se escuchaba poco. Claudia le hacía señas a Diego, responsable del sonido. Tan responsable que quiso interrumpir la misa y se ligó una felpeada. Algunos como yo prefirieron ver desde afuera. Congo se trepaba a las ventanas para sacar fotos. Después recalaron en La gran Hollywood, la parrillita del&lt;span style="mso-spacerun: yes"&gt; &lt;/span&gt;barrio.&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/35151807-5992547679944189644?l=raquelheffes.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://raquelheffes.blogspot.com/feeds/5992547679944189644/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=35151807&amp;postID=5992547679944189644&amp;isPopup=true' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35151807/posts/default/5992547679944189644'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35151807/posts/default/5992547679944189644'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://raquelheffes.blogspot.com/2009/04/y-los-cielos-se-abrieron.html' title='Y los cielos se abrieron'/><author><name>Raquel Heffes</name><uri>http://www.blogger.com/profile/08303217477514739546</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://bp3.blogger.com/_u7TbAk1rsuI/SBEDubzj7eI/AAAAAAAAABk/pss7OGA9NLI/S220/190631.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_u7TbAk1rsuI/Sd6iE6HTkMI/AAAAAAAAACk/zcpJ16BN6hw/s72-c/bell_lec.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-35151807.post-8262760676638818952</id><published>2008-08-05T16:03:00.006-03:00</published><updated>2008-08-07T12:27:04.539-03:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='En voz alta'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Literarias'/><title type='text'>El padre revisitado</title><content type='html'>&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;&lt;div align="justify"&gt;No siempre es tiempo de visita y tal vez deban pasar años antes de que el recuerdo y aquel mar de sensaciones contradictorias que tienen que ver con el vínculo pasen a formar parte de una semblanza. La muerte física señala un límite categórico: no habrá más datos que agregar, todo lo que fue, fue, y punto final, sin embargo no todo termina ahí. Al menos no siempre. La “muerte del padre”, es un acontecimiento con tiempo propio, demorado e impredecible, en referencia al personaje que cada uno llegó a modelar en su interior, cincelado por las características personales y sus circunstancias. Un proceso interno del que dan cuenta una gran cantidad de obras literarias, de las que haciendo memoria -y no casualmente- llevo leídas varias. La muerte del padre, como epílogo de un largo proceso de elaboración y desprendimiento, parece ser una convocatoria difícil de resistir. De la respuesta depende quizás el resto del camino.&lt;br /&gt;Al colombiano Jorge Abad Faciolince, le llevó casi veinte años aceptar la trágica muerte de su padre, médico, militante izquierdista, que dedicó su vida a luchar por políticas sanitarias para la prevención de enfermedades en los sectores más humildes, y fue vilmente asesinado. &lt;em&gt;“…cada mes, cada semana, yo he sentido que tenía el deber ineludible, no digo de vengar su muerte, pero sí al menos de contarla.”&lt;/em&gt; “El olvido que seremos” es un relato autobiográfico sobre la vida de un personaje idolatrado, un padre amantísimo y ejemplar que soñaba con un mundo más justo y luchaba por sus ideales sin medir las consecuencias. &lt;em&gt;“…si hubiera refrenado a veces su pasión de justicia, que a veces llegaba casi a convertirse en un fanatismo justiciero…”&lt;/em&gt; Un profundo homenaje y a la vez una búsqueda de humanización del ídolo. &lt;em&gt;“No quiero hacer hagiografía ni me interesa pintar un hombre ajeno a las debilidades de la naturaleza humana.”&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;Un dato conmovedor es que el título del libro “El olvido que seremos” fue extraído de un poema de Borges que el padre llevaba en el bolsillo en el momento de su muerte: &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;Ya somos el olvido que seremos.&lt;br /&gt;El polvo elemental que nos ignora&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;y que fue el rojo Adán y que es ahora&lt;br /&gt;todos los hombres y los que seremos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ya somos en la tumba las dos fechas&lt;br /&gt;del principio y el término. La caja,&lt;br /&gt;la obscena corrupción y la mortaja,&lt;br /&gt;los triunfos de la muerte y las endechas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No soy el insensato que se aferra&lt;br /&gt;al mágico sonido de su nombre;&lt;br /&gt;pienso con esperanza en aquel hombre&lt;br /&gt;que no sabrá quién fui sobre la tierra.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Bajo el indiferente azul del cielo,&lt;br /&gt;esta meditación es un consuelo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(J. L. Borges)&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;Nuestro Federico Jeanmaire, en su novela "Papá", hace el recorrido inverso. Describe una relación padre-hijo conflictiva, inmensamente distante, que no brinda demasiadas compensaciones. La muerte sin embargo no termina ni aclara nada. “&lt;em&gt;A mi padre lo estamos velando desde hace dos años…”,&lt;/em&gt; comienza diciendo y más adelante: &lt;em&gt;“…se me ocurre que velar la próxima muerte de otro no es sencillo”.&lt;/em&gt; Al final del trayecto, ¿cuándo qué?, habrá una segunda y definitiva muerte. &lt;em&gt;“La escritura, esa cosa tan perfectamente incapaz, al igual que la vida, de responder ninguna otra cuestión que no sea su precaria y angustiosa necesidad de ser.”,&lt;/em&gt; dice al término de su reflexión, despojando al acto de escribir de todo sentido utilitario. Tal vez sea así, pero algo maravilloso habrá sucedido durante el proceso para cerrar el libro en paz y con la sabiduría de quien pudo entender. Un estado que se alcanza (coincido con el autor) con la perspectiva que da el paso del tiempo, pero sin duda nada comparable al ejercicio de poner el pasado en palabras y poder contemplarlo. Jeanmaire remata la novela con una anécdota familiar que le sirve de espejo y ajustada metáfora. La bronca y el dolor no dejan ver y el amor siempre salva. &lt;em&gt;“Cosa rara el amor. / Casi imposible de escribir.”&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;Philip Roth, dueño de una prosa maravillosa, tampoco faltó a la cita. En "Patrimonio- Una historia verdadera" &lt;span style="font-size:+0;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;&lt;/span&gt;hace una semblanza de su padre. Don Herman Roth, un verdadero personaje, vital, siempre en un rol protagónico, no era fácil de llevar. Padre e hijo mantenían una relación compleja, con muchas aristas sin pulir. El relato parte del diagnóstico de un tumor cerebral hasta la muerte del padre, al cabo de un largo y devastador proceso que sin embargo no fue en vano. El trabajo interno que inevitablemente hizo el hijo durante ese tiempo, mientras lo acompañaba hasta el último momento, permitió dejar atrás más de un resentimiento que los había distanciado. Le tocó pasar por el difícil trance de decidir el final. Operar o no operar. Mantenerlo con respirador artificial o dejarlo morir. &lt;em&gt;“Voy a tener que dejarte ir, papá”,&lt;/em&gt; dice hacia el final, sabiendo que no puede oírlo.&lt;br /&gt;Otro libro sobre el mismo tema, de lectura reciente, que me cautivó y mucho, es “El reflejo de las palabras”, del iraní Kader Abdolah. Leí la columna de Marcos Aguinis en La Nación y me contagió su entusiasmo. Una historia fascinante en sí misma, a la que además se suma la extrañeza de las diferencias culturales. Otra manera de relacionarse, otros valores, otra visión del mundo. Comienza en un pueblito montañoso de la lejana Persia, próximo a la frontera con la URS, antes del derrocamiento del Sha Reza Pahlevi. &lt;em&gt;(Imposible no recordar la mirada de la princesa Soraya, en la foto que en ese tiempo recorrió el mundo entero, descartada y denigrada por no poder concebir)&lt;/em&gt; Hijo de una familia humilde y único varón, el narrador es el benjamín de cuatro hermanos. Establece con su padre sordomudo un vínculo muy estrecho. El niño es su intérprete y vocero, una especie de lazarillo que le abre camino hacia la comunicación y el conocimiento, haciéndose verdaderamente indispensable. Aga Khan, el padre, es un personaje rara sensibilidad. Incentivado por un tío, llevaba un diario en escritura cuneiforme, utilizando los símbolos grabados en una cueva del monte sagrado Azafrán, que hasta ahora nadie pudo descifrar, y cuya traducción, después de su muerte, se vuelve un imperativo en la vida del hijo.&lt;br /&gt;En el mismo tema las mujeres parecemos ser más elípticas y fantasiosas. En su maravillosa novela "Resurgir", la canadiense Margaret Atwood, hija de un entomólogo que le trasmitió su pasión por la naturaleza, se sirve de un corto viaje a una isla del Quebec, que solían frecuentar en su niñez, como artificio para pensar el reencuentro. Una mujer llega a la isla en busca a su padre, del que se desconoce el paradero, acompañada por su pareja y un par de amigos. Su realidad actual, la gente que la rodea, parece no tener mucho que ver con ella, al menos con quien ella es realmente y tiene oportunidad de descubrir. Todo le recuerda a su padre y hasta le parece verlo en la vieja cabaña donde solía trabajar. El pasado vuelve y con él, el reconocimiento y la pertenencia. Un inolvidable momento de exaltación, donde todos sus sentidos aparecen alterados, hace de transición a un nuevo "resurgir".&lt;br /&gt;Matilde Sánchez, en cambio, situó su relato en un angustiante contrapunto a miles de kilómetros de distancia. Toda su novela "La ingratitud" transcurre en el inútil intento de una mujer, que reside Alemania, por establecer un contacto efectivo con su padre que se encuentra en Buenos Aires. Lo único que obtiene son lacónicas respuestas en un papelito rasgado o comunicaciones telefónicas frustradas que truncan el anhelado diálogo. Elucubra las posibles causas, fantasea diversas situaciones, e inventa nuevas estrategias, en un extenso y agotador soliloquio que llega a su fin cuando puede pensar que en realidad, ella y su padre, siempre estuvieron en el mismo lugar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/35151807-8262760676638818952?l=raquelheffes.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://raquelheffes.blogspot.com/feeds/8262760676638818952/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=35151807&amp;postID=8262760676638818952&amp;isPopup=true' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35151807/posts/default/8262760676638818952'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35151807/posts/default/8262760676638818952'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://raquelheffes.blogspot.com/2008/08/el-padre-revisitado.html' title='El padre revisitado'/><author><name>Raquel Heffes</name><uri>http://www.blogger.com/profile/08303217477514739546</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://bp3.blogger.com/_u7TbAk1rsuI/SBEDubzj7eI/AAAAAAAAABk/pss7OGA9NLI/S220/190631.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-35151807.post-9037214654547844235</id><published>2007-10-03T13:05:00.000-03:00</published><updated>2007-10-03T13:12:13.315-03:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Fragmentos'/><title type='text'>El matiz de la herencia</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;span style="color:#009900;"&gt;&lt;span style="font-family:Arial;"&gt;Fragmento de la novela &lt;em&gt;Respeto al Muerto&lt;/em&gt; de próxima publicación.&lt;/span&gt; &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;Hasibe. El nombre de la madre de mi padre, el de mi abuela, el mismo de la suya y así hacia atrás encadenada hasta el origen primigenio, dónde me llevaría ese nombre, en mis sueños más profundos, los que nunca se recuerdan, desde Palestina hacia Alejandría o Babilonia quizá, acompañaría a esas mujeres itinerantes, compartiendo sus ansias de paraíso perdido en la larga travesía al Islam, mujeres dispersas en la finísima red, tan lejos y tan cerca de la vertiente inexorable, para bien o para mal mujeres judías que arrastrando la diferencia llenaban sus canastas de frutos extranjeros, la sangre saborizada por nuevas especias y el alma esculpida en la emoción de otros paisajes, ése sería mi destino, vocear su legado en el nombre de ellas, mi nombre. Pero me llamo Nancy como si estrenara una historia. Nada más que “como” porque soy Hasibe en realidad, en el determinado llamamiento de mis ancestros, fatalidad o determinismo de la historia que hace sombra a las espaldas, nada es tan diáfano, todo se vislumbra bajo el matiz de la herencia.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/35151807-9037214654547844235?l=raquelheffes.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://raquelheffes.blogspot.com/feeds/9037214654547844235/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=35151807&amp;postID=9037214654547844235&amp;isPopup=true' title='3 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35151807/posts/default/9037214654547844235'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35151807/posts/default/9037214654547844235'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://raquelheffes.blogspot.com/2007/10/el-matiz-de-la-herencia.html' title='El matiz de la herencia'/><author><name>Raquel Heffes</name><uri>http://www.blogger.com/profile/08303217477514739546</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://bp3.blogger.com/_u7TbAk1rsuI/SBEDubzj7eI/AAAAAAAAABk/pss7OGA9NLI/S220/190631.jpg'/></author><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-35151807.post-5396662951908658084</id><published>2007-09-21T15:01:00.000-03:00</published><updated>2007-09-23T02:09:45.415-03:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Literarias'/><title type='text'>Ruinas que hacen arte (II)</title><content type='html'>&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_u7TbAk1rsuI/RvX09HWrg7I/AAAAAAAAABI/UVeqxskHqAU/s1600-h/cuba.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5113262282732438450" style="FLOAT: right; MARGIN: 0px 0px 10px 10px; CURSOR: hand" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_u7TbAk1rsuI/RvX09HWrg7I/AAAAAAAAABI/UVeqxskHqAU/s320/cuba.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;Sigo con Ponte porque no me lo puedo sacar de la cabeza, es una de esas lecturas que no terminan al cerrar el libro, quedan rondando. A veces proliferan. Y me sentiría en falta si obviara el comentario de &lt;em&gt;Un arte de hacer ruinas y otros cuentos&lt;/em&gt; donde la ficción alcanza todo el esplendor de lo simbólico. Algunas cosas me ayudan a ratificar que la literatura sirve de mucho. Es una necesidad.&lt;br /&gt;&lt;em&gt;La fiesta vigilada&lt;/em&gt; es sin duda revisión y blanqueo, como él mismo dice “Me gustaría contar cómo volvió la fiesta a la Habana” “hurgar dentro de una caja negra, examinar las grabaciones del desastre”. Paso a paso y sin ofuscaciones, demitifica más de un personaje, como Sartre que de ahora en más queda estrábico para siempre, y ofrece su visión de los hechos, asistido por la indiscutible autoridad de ser cubano, pensante, lúcido y extremadamente sensible, y de llevar toda una vida con la revolución a cuestas.&lt;br /&gt;Quizás la discusión más honda y sentida sea a la hora de dirimir el lugar. Conminado abandonar el barco, ahora tenía que verlo fondear desde lejos. Él, que soñaba cultivar una literatura nacional y su misión era custodiar las joyas de la abuela.&lt;br /&gt;Pienso en la maestría de sostener el relato en una austeridad irreductible. Esgrime una ironía sutil y precisa. No sucumbe a ningún intento de manipulación ni se arriesga en provocaciones inútiles.&lt;br /&gt;En la única alusión al “Che”, cuenta la desilusión de Ernesto Guevara cuando, recién triunfada la revolución, tuvo curiosidad por ver el documental El mégano, censurado y sacado de circulación por las autoridades prerrevolucionarias. No encontró nada que justificara la medida. “Su curiosidad por el filme exhumado se dirigía probablemente menos a la obra en sí que a la prohibición que había pesado sobre ella”, señala Ponte.&lt;br /&gt;La metáfora contribuye a la idea, que trabaja a lo largo de todo el libro, sobre la inconsistencia de una revolución que empieza y termina en sí misma.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/35151807-5396662951908658084?l=raquelheffes.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://raquelheffes.blogspot.com/feeds/5396662951908658084/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=35151807&amp;postID=5396662951908658084&amp;isPopup=true' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35151807/posts/default/5396662951908658084'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35151807/posts/default/5396662951908658084'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://raquelheffes.blogspot.com/2007/09/ruinas-que-hacen-arte-ii.html' title='Ruinas que hacen arte (II)'/><author><name>Raquel Heffes</name><uri>http://www.blogger.com/profile/08303217477514739546</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://bp3.blogger.com/_u7TbAk1rsuI/SBEDubzj7eI/AAAAAAAAABk/pss7OGA9NLI/S220/190631.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_u7TbAk1rsuI/RvX09HWrg7I/AAAAAAAAABI/UVeqxskHqAU/s72-c/cuba.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-35151807.post-2690367242677936460</id><published>2007-09-19T16:54:00.000-03:00</published><updated>2007-09-19T17:29:58.168-03:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Literarias'/><title type='text'>caramelo media hora</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;Nunca agarraba el chiste de entrada y le decíamos caramelo media hora. Unos caramelos redonditos y difíciles de roer que tardaban un montón en disolverse en la boca y ahora no sé si existen. Me viene a la mente porque soy yo la que no caigo, me quedo pasmada tratando de digerir algunos temas que durante un tiempo estuvieron en el tapete y no me cierran.&lt;br /&gt;Diganme queridos amigos, ustedes que estuvieron sentados a mi lado, como un imberbe más en esa horrible y multitudinaria aula del sótano de puán , y escucharon como yo a George II (porque a Jorge Luis nadie le quita la supremacía) iniciar el ciclo lectivo de Análisis Literario, declarando solemnemente la institucionalización del robo literario y dejando en claro para las generaciones pasadas, presentes y venideras que la literatura no representa ni cambia nada, ni sirve para absolutamente nada, ¿me podrán decir qué sentido tiene entonces, defenestrado el objetivo y sin alicientes, seguir prolongando el martirio de los pobres aspirantes? Querido GeorgeII: ¿no habría que mandar a todos para su casa y bajar cortina?&lt;br /&gt;El robo literario institucionalizado, por el que podríamos echar mano de cualquier texto y sin ambages, amén de pegarlo y estamparle impunemente nuestra firma, tiene el mismo sabor que la tan denostada globalización. No hay límite de pertenencia y pone a todo y todos en la misma canasta. ¿Será que el postmodernismo, si es que existe, me agarra pasada de moda? ¿O es que de alguna manera hay que revolver el avispero a ver si a alguien se le ocurre pensar algo original? Aunque si es pasible de robo, no creo que a nadie le entusiasme.&lt;br /&gt;Nota: lo de GeorgeI y George II, es un robo, lo lamento In pero está permitido. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/35151807-2690367242677936460?l=raquelheffes.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://raquelheffes.blogspot.com/feeds/2690367242677936460/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=35151807&amp;postID=2690367242677936460&amp;isPopup=true' title='1 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35151807/posts/default/2690367242677936460'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35151807/posts/default/2690367242677936460'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://raquelheffes.blogspot.com/2007/09/caramelo-media-hora.html' title='caramelo media hora'/><author><name>Raquel Heffes</name><uri>http://www.blogger.com/profile/08303217477514739546</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://bp3.blogger.com/_u7TbAk1rsuI/SBEDubzj7eI/AAAAAAAAABk/pss7OGA9NLI/S220/190631.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-35151807.post-5275025022268022022</id><published>2007-09-18T20:06:00.001-03:00</published><updated>2007-09-19T13:12:09.581-03:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='En voz alta'/><title type='text'>Delimitando responsabilidades</title><content type='html'>&lt;span style="font-size:85%;"&gt;Mi amiga In es la responsable ideológica de esta nueva aventura. Que se haga cargo de los resultados. A las amigas del alma, ¡Salud!&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/35151807-5275025022268022022?l=raquelheffes.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://raquelheffes.blogspot.com/feeds/5275025022268022022/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=35151807&amp;postID=5275025022268022022&amp;isPopup=true' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35151807/posts/default/5275025022268022022'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35151807/posts/default/5275025022268022022'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://raquelheffes.blogspot.com/2007/09/delimitando-responsabilidades.html' title='Delimitando responsabilidades'/><author><name>Raquel Heffes</name><uri>http://www.blogger.com/profile/08303217477514739546</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://bp3.blogger.com/_u7TbAk1rsuI/SBEDubzj7eI/AAAAAAAAABk/pss7OGA9NLI/S220/190631.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-35151807.post-2465381985720171654</id><published>2007-09-18T18:53:00.000-03:00</published><updated>2007-09-19T17:30:43.119-03:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Literarias'/><title type='text'>escritura premoldeada</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;Algunos tecnicismos de la formación académica se reconocen a la legua, la frase cabalga a un ritmo perfectamente sincronizado y sin resuello. Ni una piedra en el camino. Todo queda allanado en el cedazo del laboratorio. Así, los textos parecen cortados por una misma tijera. La lectura avanza como por un tubo y se pierden matices. Prefiero las imperfecciones de la factura artesanal.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/35151807-2465381985720171654?l=raquelheffes.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://raquelheffes.blogspot.com/feeds/2465381985720171654/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=35151807&amp;postID=2465381985720171654&amp;isPopup=true' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35151807/posts/default/2465381985720171654'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35151807/posts/default/2465381985720171654'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://raquelheffes.blogspot.com/2007/09/escritura-premoldeada.html' title='escritura premoldeada'/><author><name>Raquel Heffes</name><uri>http://www.blogger.com/profile/08303217477514739546</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://bp3.blogger.com/_u7TbAk1rsuI/SBEDubzj7eI/AAAAAAAAABk/pss7OGA9NLI/S220/190631.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-35151807.post-8043038467091214493</id><published>2007-09-18T17:37:00.000-03:00</published><updated>2007-09-23T02:32:56.822-03:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Traducción'/><title type='text'>El carácter libertario de la traducción recíproca</title><content type='html'>&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_u7TbAk1rsuI/RvX6enWrg8I/AAAAAAAAABQ/NuVfACmPf1I/s1600-h/can1.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5113268355816195010" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_u7TbAk1rsuI/RvX6enWrg8I/AAAAAAAAABQ/NuVfACmPf1I/s320/can1.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:85%;color:#006600;"&gt;Toronto, Mayo de 2006 - Texto leído en la mesa redonda "Traducir a Nicole Brossard" en el marco del Coloquio "Traducir las Américas"&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;“Traducir las Américas”, lema del coloquio que hoy nos reúne, reverbera de modo sugerente cuando se trata de analizar el complejo fenómeno que significa trasvasar cultura entre países como los nuestros, simultáneamente reunidos y distanciados por una realidad geográfica que nos condena ineludiblemente a los extremos. Efecto que se intensifica cuando el objeto de análisis es la obra de Nicole Brossard donde la idea de traducción como capacidad inclusiva es una constante, y resulta particularmente notorio en Diario Intimo, libro que he elegido traducir y por el que fui convocada.&lt;br /&gt;Contradiciendo las convenciones del género autobiográfico, la representación que Brossard hace de sí misma resiste una definición. Es y no es un diario íntimo. Es y no es Nicole Brossard. Así, todo parece “bascular en los extremos”.&lt;br /&gt;Mucho se investigó sobre el origen y evolución de la escritura autobiográfica y existen numerosos ensayos teóricos dedicados al análisis de esta práctica que encierra los misterios indiscernibles del alma humana. Pero como dice Barthes, “El ser humano es oscuro por complejidad, no por ocultamiento” y la verdad de su existencia nunca podrá ser lineal, siempre ocupará una zona no definida entre lo que el autor cree ser y lo que el mundo cree que es. Realidad y ficción se hacen presentes. Lo mejor de la escritura sucede en esa “zona de turbulencias” que hace de solución de continuidad a la riquísima antinomia del mundo. Pretensión de verdad que requiere de un acercamiento asintótico, tendiente a la idealización. La escritura avanza hacia el misterio y es lo único que sostiene su búsqueda. No importa saber que nunca se llega, el círculo se va estrechando y basta para satisfacer en parte el inacabable deseo.&lt;br /&gt;Respondiendo a necesidades de diversa índole y muchas veces depredado por la curiosidad morbosa de la posteridad que ilegítimamente se aventura a interpretaciones y conclusiones equívocas, el diario íntimo viene evolucionando desde aquél minucioso registro diario de otras épocas, por tanto tiempo sede de la subjetividad femenina, hasta el género literario de nuestros días. Sin embargo, nada puede evitar el intento de desenmascarar ese yo que se constituye como personaje.“Il faut être insensée pour confier l´essentiel à quelqu´un ailleurs que dans un poème”, dice Brossard. Y sin duda en Diario Intimo se hacen presentes muchos de los modos y maneras de la poesía; “las frases no se suceden siguiendo un orden conceptual sino presididas por las leyes de la imagen y el ritmo. Hay un flujo y reflujo de imágenes, señal inequívoca de la poesía”, señala Octavio Paz refiriéndose a obras tratadas desde la prosa.&lt;br /&gt;Diario íntimo es el resultado de una exposición de textos fechados en orden no correlativo pero tampoco aleatorio, vinculados entre sí por un entramado de relaciones. Así, la vida de Brossard aparece expuesta en un diorama que permite múltiples recorridos y una narrativa particular por cada uno. Una exposición prendida “al muro de la cultura” donde es posible vislumbrar las distintas vertientes que la constituyen, asistir a momentos memorables tanto como compartir la emoción en curso. Un viaje imantado por el erotismo de su escritura, debido no sólo a los inefables efectos multimedia de esta asombrosa construcción, sino al continuo desafío de permanecer -nervio expuesto- a la intemperie.&lt;br /&gt;Vislumbrando proféticamente la necesidad de remover mordazas estructurales, Brossard ha hecho de la traducción parte de su visión del mundo. Duda de las formalizaciones de su propio idioma, lo desarma, explora las materialidades de su sintaxis en un movimiento donde mirada y lengua se sincronizan en un nuevo rearmado, liberándola así de su sentido unívoco. Concebida de un modo análogo, es decir, proporcionalmente semejante al original, la traducción resulta un invalorable mecanismo de representación para pensar y comprender la diferencia en toda su extensión de significado. Una preocupación central en la obra de Brossard cuya visión inclusiva revaloriza la traducción como parte constitutiva del original. Frente a esta extraordinaria maniobra se coloca su traductora que será obligada a una similar aventura. No es lo mismo la traducción de un texto autobiográfico, de connotaciones mucho más intensas y comprometidas que la de cualquier otro. La operación involucra de manera directa la subjetividad de la traductora que asume esa propuesta de intimidad.&lt;br /&gt;El proceso comienza en un punto no previsto de la relación con el texto, no antes del necesario duelo que implica abandonar cierto statu quo para proyectarse en un espacio con fuerte pulsión de lo emocional y escasa estructura de la lógica. La zona sombría y sensible donde acontece el diario. Como jugando a las escondidas, entre líneas, fueron varias las lecturas preliminares y muchos ir y volver sobre el texto antes que pudiese decir: Bonjour Nicole. La idea de traducción, que tan apasionadamente ocupa el pensamiento de Brossard y que equivale a conocimiento y reconocimiento, valorización y diálogo me acompañó en la difícil tarea de traducirla, sabiendo sin embargo que no estaba sola. Desde el rabillo del ojo, la autora guiaba la mano de su traductora, acompañando la tarea en un gesto de complicidad.&lt;br /&gt;Si bien la comprensión de cómo opera otro idioma nunca basta, los límites naturalmente impuestos al traductor se acrecientan aún más cuando el sentido se nutre específicamente de características físicas como volumen, luz y sonido. Pese al arduo trabajo de aproximación, las pérdidas son cuantiosas y, muy especialmente, tratándose de traducir las “puestas del texto”. A la manera de un brain storming de la conciencia, la secuencia armada por Brossard al final de cada capítulo, desencadena un barrido de imágenes y sonidos donde la lengua del Québec habla por sí sola. Y al narrarse a sí misma, las vertientes culturales que la constituyen tienen especial protagonismo. El francés, reformulado en cuna americana, lleva además la impronta de su escindida convivencia con el inglés. Diferentes aportes que confluyen en suelo americano para otro matiz en la visión del mundo.&lt;br /&gt;Toda traducción presenta conflictos y está bien que así sea porque forman parte del juego de tensiones que garantiza la supervivencia. El pasaje debe ser costoso y resuelto en la pericia y la profunda reflexión de quien medie, como estrategia de preservación de ambas “moradas” (es decir ambas culturas, ambos idiomas) para evitar la intromisión, el uso abusivo o la malversación de las reservas. El esfuerzo por mantener el equilibrio me recuerda a modo de metáfora una relación presente en la naturaleza: la tensión superficial sodio-potasio, reguladora del pasaje de nutrientes a uno y otro lado de la membrana celular. Es decir, compensar la energía para una convivencia armónica. Sin embargo, los resquemores de una apropiación indebida siempre reaparecen. Por más ducho que sea el traductor, por más precioso que sea su trabajo, ¿qué lo autoriza a interpretar y modificar el texto original? La relación del texto con la lengua de origen es de una simbiosis tal que cualquier intento de traducción es resistido a través de una actitud de macartismo cultural que parece señalar la tarea de traducción como una mera degradación del original y también como si se cediera una parte del patrimonio cultural.&lt;br /&gt;Pese a todo y afortunadamente, “la traducción existe”. La expresión de Ricœur resulta tranquilizadora no sólo para el lector que, como él mismo dice, puede acceder a textos en otras lenguas, sino también para el traductor que, frente a tantas “imposibilidades”, ve de algún modo legitimado el acto de traducir. Saber que la traducción es posible no simplifica el trabajo, siempre será arduo y apasionado, pero contribuye a no dejarse llevar por el aplastante etnocentrismo de origen, valorizar la propia cultura y no renegar de los recursos, muchas veces de inigualable riqueza, que ofrece el propio idioma.&lt;br /&gt;Decir que la traducción existe es otorgar existencia al resto del mundo, aun dentro de las variaciones de la misma lengua y como dice una investigadora argentina, Patricia Wilson “tiene como norte la voluntad de comprender lo distinto, la necesidad de acercarse a la alteridad sin anularla”. Un corrimiento en la perspectiva que desarticula la paralizante noción de subproducto, invariablemente a la sombra del original.&lt;br /&gt;Sin embargo, además de las siempre complejas relaciones entre lengua y cultura que tienen que ver con la traducción en general, tratándose del renombrado par Norte-Sur, no podemos ni debemos ignorar una realidad que venimos arrastrando desde hace siglos. Hay esquemas de poder que pesan en la cabeza y linajes culturales que resisten toda intervención. Las relaciones de poder reproducen el cliché hasta el infinito y se constituye en un valor medular rigiendo cada aspecto de la correspondencia.&lt;br /&gt;Dicha realidad no ha cambiado demasiado desde mi primer encuentro con la obra de Brossard en 2000, cuando se presentó El presente de la pulsación, primer libro de su vasta obra traducido en la Argentina y también el primero que tuve oportunidad de leer. Esa noche compartimos la cena con un grupo de escritoras argentinas; apenas había podido cruzar unas frases gentiles con Brossard y ya nos despedíamos cuando una de las poetas presentes le sugirió la posibilidad de traducir otro de sus libros. Un tiempo después recibió el ejemplar de Journal Intime, suivi d´Œuvres de Chair et métonymies, editado por Les Herbes Rouges que Brossard le había enviado desde Montreal y me propone traducirlo juntas. Por distintos motivos, terminé haciéndome cargo de la totalidad del trabajo.&lt;br /&gt;Pese a iniciativas privadas, siempre intensas y amorosas como las que acabo de narrar, que surgen de situaciones meramente coyunturales como habitualmente se dan en el Sur, y a las iniciativas institucionales, como las de Canadá por ejemplo, que promueven el intercambio y apoyan con ciertos subsidios esta tarea a la intemperie, lo cierto es que la legendaria desigualdad Norte-Sur sigue vigente.&lt;br /&gt;Un fenómeno que se evidencia en el escaso interés por conocer y traducir autores latinoamericanos y al que quizás contribuya fuertemente la falta de simetría en las políticas de fomento. Debido a sus economías regionales, sujetas a la realidad hegemónica neo-colonialista, Latinoamérica está lejos de equiparar el respaldo con que el Norte apoya la gestión cultural. El Norte, digo, como gran metáfora de poder donde también Canadá es subsidiario de ciertos privilegios y participa en menor grado del carácter subalterno del resto. Desde la subvención de un proyecto hasta la cobertura de sus gastos, los autores y traductores del Norte se abocan a sus tareas específicas con la tranquilidad de tener allanadas ciertas cuestiones administrativas. La inversa es notoriamente desigual, responder por ejemplo a una propuesta de intercambio, como la que hoy nos reúne, significa costearse los gastos y si no estuviera al alcance, decidirse a la penosa tarea que implica motivar la ayuda de propios y ajenos -costo moral implícito- o por último renunciar pensando que quizás tanto esfuerzo no valiese la pena.&lt;br /&gt;También es posible que la intensa actividad que desarrollan los grandes pulpos monopólicos editoriales, de América del Norte y Europa, le reste probabilidades a emprendimientos provenientes del Sur que, por lo general, no satisfacen los imperativos del mercado y que los pocos que llegan a concretarse sean a través de pequeñas editoriales sin la misma capacidad operativa.&lt;br /&gt;La desigualdad no sólo se traduce en un mayor o menor caudal de tránsito sino en muchos otros aspectos cualitativos. Tener supremacía económica implica per sé la facultad de elegir y planificar la circulación de los productos locales respondiendo a intereses propios sin que necesariamente deban importar los intereses ajenos, como así también de regular en cantidad y calidad la entrada de los productos foráneos que mejor convengan a los lineamientos de sus políticas culturales.&lt;br /&gt;Un control que además de favorecer necesidades internas, interviene paralela y subrepticiamente el sistema cultural de los países afectados. No pudiendo oponer una política similar por falta de recursos, quedan inermes frente al ingreso de una cantidad indiscriminada de material de acuerdo a un criterio de selección que les es ajeno. En este punto vale la pena señalar que, paradójicamente, Latinoamérica es materia prima de investigación de diversas disciplinas que reenvían luego sus trabajos para ser editados y vendidos en la arena local con el correspondiente valor agregado.&lt;br /&gt;Traducir las Américas, en su sentido inclusivo y reparador, implicaría un profundo cambio. Equilibrar el mapa depende prioritariamente de lograr una eficiente distribución de la riqueza con miras independentistas, capaz de reivindicar a los países históricamente sumergidos por un poder colonizador que impide un crecimiento acorde a sus reales posibilidades. Simultáneamente, y como propone Brossard, desde un plano subjetivo, se impone un cambio rotundo de visión que destierre del mapa de las Américas las prejuiciosas falsedades que inspira la diferencia y siguen interceptando los caminos de acceso.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/35151807-8043038467091214493?l=raquelheffes.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://raquelheffes.blogspot.com/feeds/8043038467091214493/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=35151807&amp;postID=8043038467091214493&amp;isPopup=true' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35151807/posts/default/8043038467091214493'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35151807/posts/default/8043038467091214493'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://raquelheffes.blogspot.com/2007/09/el-carcter-libertario-de-la-traduccin.html' title='El carácter libertario de la traducción recíproca'/><author><name>Raquel Heffes</name><uri>http://www.blogger.com/profile/08303217477514739546</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://bp3.blogger.com/_u7TbAk1rsuI/SBEDubzj7eI/AAAAAAAAABk/pss7OGA9NLI/S220/190631.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_u7TbAk1rsuI/RvX6enWrg8I/AAAAAAAAABQ/NuVfACmPf1I/s72-c/can1.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-35151807.post-8139183340603709510</id><published>2007-09-05T22:12:00.001-03:00</published><updated>2007-09-18T17:48:07.501-03:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='En voz alta'/><title type='text'>Decálogo</title><content type='html'>&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_u7TbAk1rsuI/Ru__4yONfJI/AAAAAAAAAAc/BhLcfgpcpA8/s1600-h/decalogo2.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5111585453107936402" style="FLOAT: right; MARGIN: 0px 0px 10px 10px; CURSOR: hand" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_u7TbAk1rsuI/Ru__4yONfJI/AAAAAAAAAAc/BhLcfgpcpA8/s320/decalogo2.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_u7TbAk1rsuI/Ru__UyONfII/AAAAAAAAAAU/W65mC3l5yOU/s1600-h/decal.jpg"&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;&lt;strong&gt;Para la mujer&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;1. No sea extravagante.&lt;br /&gt;2. Mantenga la casa bien limpia&lt;br /&gt;3. No se deje estar hasta perder todo encanto y atractivo&lt;br /&gt;4. Pero tampoco busque llamar la atención de otros hombres&lt;br /&gt;5. No se oponga a la disciplina del padre con respecto a los hijos.&lt;br /&gt;6. No pase todo el tiempo con su madre&lt;br /&gt;7. No escuche a vecinos ni amigos cuando se trata de su intimidad&lt;br /&gt;8. No subestime a su marido&lt;br /&gt;9. Sonría, sea amable&lt;br /&gt;10. No hable siempre de asuntos domésticos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Para el marido&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;1. Sea generoso con sus ingresos&lt;br /&gt;2. No intervenga en los asuntos de la casa&lt;br /&gt;3. Esté de buen ánimo. Nada altera más a una mujer cansada que la llegada de un marido taciturno&lt;br /&gt;4. Trate a su mujer con respeto&lt;br /&gt;5. Cortéjela&lt;br /&gt;6. No la reprenda&lt;br /&gt;7. No elija vivir cerca de su familia ni de la familia de su mujer&lt;br /&gt;8. No acepte pensionistas&lt;br /&gt;9. Cuide su presencia y esté siempre aseado.&lt;br /&gt;10. Sea bueno y justo con sus hijos&lt;/span&gt;.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:georgia;font-size:85%;"&gt;A mí me da qué pensar. Debe tener alrededor de sesenta años y está en francés pero el diario era local. En el reverso se lee parte de una nota sobre la temporada del Teatro Colón. Venía doblado prolijamente dentro de la libretita que lo acompañaba en sus viajes, donde anotaba algunas direcciones útiles en Paris o la fonética de algunas palabras japonesas para abordar a una mujer. No tengo muchos recuerdos del abuelo. Me veo de su mano, minúscula, paseando por el Rosedal y tan compuesta como muñeca de torta. A la usanza, zapatos guillermina, zoquetes con puntilla, impecables tirabuzones, moño de cinta falletina y tapadito con cuello bebé. Llevo guantes, un globo de gas y cara de lela. Como salida de un figurín europeo. Él trajeado, con paletot, sombrero de fieltro y aire de bon vivant. Quien sabe si la instantánea es real o proviene de alguna de las tantas fotos que guarda la familia. Murió prematuramente y cuando nadie lo esperaba. Inmediatamente después de su último viaje por el mundo. No recuerdo su voz, ni su mirada, ni una caricia. Recortó la columna y la guardó.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/35151807-8139183340603709510?l=raquelheffes.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://raquelheffes.blogspot.com/feeds/8139183340603709510/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=35151807&amp;postID=8139183340603709510&amp;isPopup=true' title='3 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35151807/posts/default/8139183340603709510'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35151807/posts/default/8139183340603709510'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://raquelheffes.blogspot.com/2007/09/declogo.html' title='Decálogo'/><author><name>Raquel Heffes</name><uri>http://www.blogger.com/profile/08303217477514739546</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://bp3.blogger.com/_u7TbAk1rsuI/SBEDubzj7eI/AAAAAAAAABk/pss7OGA9NLI/S220/190631.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_u7TbAk1rsuI/Ru__4yONfJI/AAAAAAAAAAc/BhLcfgpcpA8/s72-c/decalogo2.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-35151807.post-1367383952911104504</id><published>2007-09-04T08:52:00.000-03:00</published><updated>2007-09-19T13:21:33.215-03:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Literarias'/><title type='text'>Ruinas que hacen arte</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;Acabo de leer, con el placer que produce sólo la buena literatura, a Antonio José &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_0"&gt;Ponte&lt;/span&gt;, poeta y narrador cubano, poco conocido en la Argentina, o casi nada. La mayoría de sus libros fueron editados en Europa y como sucede con una gran cantidad de autores &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_1"&gt;latinoamericanos&lt;/span&gt; y en respuesta a oscuros lineamientos de &lt;span style="font-family:arial;"&gt;las&lt;/span&gt; políticas de mercado, no se distribuyen en la región. Ni siquiera en Cuba donde sus compatriotas no tienen oportunidad de leerlo salvo por los ejemplares que pueda ingresar el turismo y que son contados con los dedos. Por fortuna existe el “boca boca” que, en definitiva y pese a otros ingentes esfuerzos, describe el verdadero camino literario. Un trazado &lt;em&gt;&lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_2"&gt;sotto&lt;/span&gt; &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_3"&gt;voce&lt;/span&gt;&lt;/em&gt; que siempre llega a destino. Tenía que leer a Antonio José &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_4"&gt;Ponte&lt;/span&gt;, el cubano fantasma, y ahí estaba yo &lt;span class="blsp-spelling-corrected" id="SPELLING_ERROR_5"&gt;buscándolo&lt;/span&gt; denodadamente.&lt;br /&gt;Desde Barcelona me llegaron tres de sus libros, uno de poemas, &lt;em&gt;Asiento en las ruinas&lt;/em&gt;, y dos de narrativa, &lt;em&gt;La fiesta vigilada&lt;/em&gt;, editorial Anagrama y &lt;em&gt;Un arte de hacer ruinas y otros cuentos&lt;/em&gt;, de la colección &lt;em&gt;&lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_6"&gt;aulaatlántica&lt;/span&gt;&lt;/em&gt; coordinada por Julio Ortega, Fondo de Cultura Económica (edición de tapa dura y tan cuidada que la lectura incluye un placer extra). Agradezco el prólogo, bibliografía y notas de Esther &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_7"&gt;Whitfield&lt;/span&gt; de &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_8"&gt;Brown&lt;/span&gt; &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_9"&gt;University&lt;/span&gt; que me puso en situación respecto de la obra y la vida de este cubano matancero nacido con la revolución y expulsado por ella (“cría cuervos y te sacarán los ojos” dice la madre castradora y cercena las alas de su hijo, o el pico…), certificando el destino inexorable de los intelectuales que en cualquier parte del mundo, se atreven a disentir, diferir u oponerse a una conducción totalitaria, por más que se trate de la revolución cubana, doctrina y estandarte de más de una generación de jóvenes que en el mundo entero apostaron a sus valores. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;Expulsado de la ciudad letrada y puesto sobre aviso de que todo intento de trascender públicamente sería boicoteado por las autoridades del gobierno revolucionario, &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_10"&gt;Ponte&lt;/span&gt; queda sentenciado a la muerte literaria. Y ya sea por obsecuencia o temor al contagio, a la consecuente marginación social. Muerte civil, como relataban viejos escritores cuya obra &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_11"&gt;Ponte&lt;/span&gt; se había dedicado a rescatar.&lt;br /&gt;En &lt;em&gt;La fiesta vigilada&lt;/em&gt;, su último libro de reciente aparición, se embarca en un largo camino sobre la realidad cubana y las circunstancias que lo precipitaron al exilio. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;No me fue &lt;span class="blsp-spelling-corrected" id="SPELLING_ERROR_12"&gt;fácil&lt;/span&gt; abordar este libro, como todo viraje de &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_13"&gt;perspectiva&lt;/span&gt; que obliga a una revisión, fue objeto de inexcusables dilaciones. En un trabajo profundamente reflexivo y de gran austeridad, &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_14"&gt;Ponte&lt;/span&gt; advierte sobre la inconsistencia de una revolución que ancló en el desembarco de Bahía de Cochinos, único punto de su real existencia, para alejarse &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_15"&gt;tangencialmente&lt;/span&gt; por sobre los intereses de Cuba y los propios cubanos. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/35151807-1367383952911104504?l=raquelheffes.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://raquelheffes.blogspot.com/feeds/1367383952911104504/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=35151807&amp;postID=1367383952911104504&amp;isPopup=true' title='2 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35151807/posts/default/1367383952911104504'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35151807/posts/default/1367383952911104504'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://raquelheffes.blogspot.com/2007/09/ruindades-que-hacen-al-arte.html' title='Ruinas que hacen arte'/><author><name>Raquel Heffes</name><uri>http://www.blogger.com/profile/08303217477514739546</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://bp3.blogger.com/_u7TbAk1rsuI/SBEDubzj7eI/AAAAAAAAABk/pss7OGA9NLI/S220/190631.jpg'/></author><thr:total>2</thr:total></entry></feed>
