9 sep. 2012

Mi versión de Artémis de Nerval


No se puede poseer el misterio 

Es llamativa la cantidad de versiones que existen de este poema, inacabable en sí mismo. Incluso la cantidad de variantes que yo misma me propuse sin poder descartar ninguna, y la eterna insatisfacción… La decimotercera atrae como un pulpo, tienta saber, acercarse lo más posible para verle la cara y tal vez coquetearle un poco. Tan cerca como sería posible que nos soplen la llama del farol hasta la total oscuridad, en el límite infinito de la salvación. Tientan las jóvenes vírgenes santas y puras que dan a luz los deseos de otras o caminan con su cruz en inacabable martirio. Y el poema vive. 
 
 
Artémis
 
La Treizième revient... C'est encor la première ;
Et c'est toujours la Seule, - ou c'est le seul moment :
Car es-tu Reine, ô Toi! la première ou dernière ?
Es-tu Roi, toi le seul ou le dernier amant ? ...
 
Aimez qui vous aima du berceau dans la bière ;
Celle que j'aimai seul m'aime encor tendrement :
C'est la Mort - ou la Morte... Ô délice ! ô tourment !
La rose qu'elle tient, c'est la Rose trémière.
 
Sainte napolitaine aux mains pleines de feux,
Rose au cœur violet, fleur de sainte Gudule,
As-tu trouvé ta Croix dans le désert des cieux ?
 
Roses blanches, tombez ! vous insultez nos Dieux,
Tombez, fantômes blancs, de votre ciel qui brûle :
- La sainte de l'abîme est plus sainte à mes yeux !
 
 
Artemisa
 
De nuevo la Trece… Es también la primera;
Y siempre la Única, - o  el momento señero:
Pues tú Reina, oh Tú, ¿eres la primera o la última?
¿Eres tú Rey, tú el único o el último amante?...
 
Ama a quien te amó desde la cuna en andas;
La que yo solo amaba me ama aun tiernamente:
Es la Muerte –o la Muerta… ¡Oh delicia, oh tormento!
La rosa que ella lleva, es la Malvarrosa.
 
Santa napolitana de manos en llamas,
Rosa de corazón violáceo, flor de santa Gúdula,
¿Encontraste tu cruz en el desierto de los cielos?
 
Rosas blancas, ¡caigan! Insultan a nuestros Dioses,
Caigan, blancos fantasmas, de vuestro cielo que arde:
-La santa del abismo ¡es más santa a mis ojos!

7 sep. 2012

Un poema de Gérard de Nerval

Les Cydalises

 

Où sont nos amoureuses?
Elles sont au tombeau.
Elles sont plus heureuses,
Dans un séjour plus beau!

 
Elles sont près des anges,
Dans le fond du ciel bleu,
Et chantent les louanges
De la mère de Dieu!


Ô blanche fiancée!
Ô jeune vierge en fleur!
Amante délaissée,
Que flétrit la douleur!


L’éternité profonde
Souriait dans vos yeux ...
Flambeaux éteints du monde,
Rallumez-vous aux cieux!

Las Cydalisas

¿Dónde están nuestras amantes?
Están en la tumba.
Están más felices,
¡Pasándola mejor!
 
Cerca de los ángeles,
En el fondo del cielo azul,
¡Cantan las alabanzas
De la madre de Dios!
 
¡Oh blanca novia!
¡Oh joven virgen en flor!
¡Amante abandonada,
Que marchitara el dolor!
 
La eternidad profunda
Sonreía en tus ojos…
Antorchas apagadas del mundo,
Vuelvan a encenderse en los cielos!
 
 
Cydalisa es un nombre tomado del teatro del siglo XVII y utilizado genéricamente para designar a las jóvenes enamoradas de los artistas bohemios.
 
“Como sombra de las marquesas de otros tiempos, deambulaba por la fantástica habitación, con un toque de polvo en sus cabellos rubios y una rosa pompón en la mano, esta bella y delicada Cydalisa, pastel sin marco, que debía borrar, a la salida del baile, su acre aliento a beso.” (Gautier,Historia del romanticismo)